Como el primer día

Este es un artículo invitado que nuestra amiga Marian Riquelme publicó originalmente en el grupo Trotadores Entusiastas de Facebook.

Este año cumpliré 10 años de correr.

Empecé sola, con un par de tenis Everlast y una sudadera vieja, no me importaban los tiempos, ni el dryfit ni si mi pisada era tal o cual, lo unico que me interesaba era no estar de floja en mi casa ganando kilos.

Yo corría en una banda en el gimnasio, ni siquiera consideraba la opción de salir de ella, hasta que un día fui a San Francisco y me di cuenta que necesitaba trotar, lo intenté hacer entre esas bajadas y subidas de muerte pero me gustó la calle, poco a poco me fui encontrando con gente que también corría al aire libre, mamás de amiguitos de mi hija del colegio que iban al Bosque de Tlalpan, ahí hice mis pininos, me acompañaban mi hija y mi marido, siempre caminando tras de mí apoyándome para que no me sintiera sola cuando subía.

Cuando decidí inscribirme a mi primera carrera de 10k moría de miedo, tuve una emoción como si fuera a tener mi primera entrevista de trabajo, un día antes mi esposo me regaló unos nike (no sé cuales porque hasta la fecha me importa un comino saber de modelos, solo me los mido y ya) y el chip de nike+ para conectar a mi ipod, recuerdo que lloré cuando crucé la meta, los tenis nuevos no me molestaron, ni me llagaron ni nada, ahí noté la diferencia entre una camiseta dry fit y una de algodón, comencé poco a poco a cambiar mi ropa para correr, tenía 2 pares de tenis y los iba alternando pero nunca le di demasiada importancia a esas cosas, me parece que si hay tarahumaras corriendo descalzos por la sierra, yo podía correr con cualquier par de tenis -lo sigo pensando-.

Tarahumara

Están por cumplirse 10 años desde que me decidí a ser corredora, apenas este año hice un medio maratón, y no sé si algún día haga un maratón, no está en mis planes, no sé en cuánto tiempo hice el medio maratón, la verdad es que no me importa, lo que me hace sentir mejor es ponerme ese par de tenis cualquiera y salir a disfrutar del hecho de estar viva, estar sana y poder hacerlo, sin medir tiempos, sin medir distancias, corro hasta que me siento cansada y entonces a veces me exijo un poquito más solo para alcanzar a regresar a casa, a veces solo corro como pretexto para escuchar fuerte esas canciones que me gustan y que por pena no bailo en la sala de la casa, así que las corro/troto.

Yo no me dejo presionar, nunca me he dejado embaucar, mi finalidad para correr es pasarla bien, no lo sufro, no lo lloro, he decidido quitarme el reloj porque después de casi 10 años sigo siendo la misma principiante, porque me alegro por quienes ya hacen ultra maratones, me alegro por quienes han bajado su tiempo a 4 mins por kilómetro, a todos los felicito, y si a mí me preguntan, yo solo sé decir que hoy corrí ocultandome del sol, no sé cuánto tiempo y tal vez en unas semanas cuando entre a la pagina de nike sepa cuántos kilómetros, por lo pronto, seguiré trotando por el puro gusto de hacerlo, de la manera más auténtica que tengo: como el primer día.

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