KamikaZEN

Nací justo a la mitad de la década de los 60, lo que me hizo demasiado joven para disfrutar Avándaro o Woodstock y muy viejo para apreciar el grunge.

Aspirante a monje Zen, amante del heavy metal, los gadgets, la ciencia ficción y la buena cerveza; nunca fui muy bueno para respetar a la autoridad, lo que hizo que mis excursiones por el mundo corporativo fueran pocas y de corta duración.

Un buen día descubrí que, una vez que dejas de obsesionarte con ser el centro del universo y llegar a 'la meta' a toda costa, se puede vivir intensamente el camino y disfrutar el viaje.

Hoy trato de vivir haciendo mi mejor esfuerzo por ayudar a los demás, o por lo menos tratar de no perjudicarlos.


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